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HOUSTON -- Desde su llegada a Houston hace más de 15 días Nelson Figueroa dejó salir sin reparo su entusiasmo, positivismo y deseo de colaborar. El pitcher nacido en Nueva York, pero con el alma puertorriqueña heredada de sus padres, expresó desde un primer momento su deseo de ayudar al equipo y de jugar lo suficientemente bien como para que el equipo considera en dejarlo varias temporadas más bajo el campamento sideral.
Muy lejos de mostrarse desilusionado por su salida de los Filis de Filadelfia en donde adelantaba una decente campaña (2-1), el veterano lanzador de 36 años, toma este chance como una gran oportunidad de mantenerse en Grandes Ligas, el sueño que ha acariciado desde que era muy niño.
Hasta el momento ya completa casi 20 juegos con los Astros en donde participa como un relevista de largo aguante situación en la que se siente cómodo, aunque igual ha recalcado que está disponible para cualquier posición, incluida la de inicialista. "Su repertorio es muy bueno y me gusta mucho esa agresividad que muestra de dar un paso hacia adelante y ofrecerse para arrancar los juegos son ninguna timidez", dijo el entrenador Brad Mills.
Y timidez es una palabra que Figueroa no conoce. El pelotero boricua es el mejor embajador de su persona y no duda un instante en ofrecerse como un lanzador de los buenos al nivel de los mejores de la liga. "Quienes me conocen saben que sólo necesito una buena oportunidad, la cual espero tener en Houston", dijo.
Bajo el campamento de los Astros tiene toda la tranquilidad que necesita para conseguir sus objetivos. Por cosas del destino ha vuelto a reencontrarse con Humberto Quintero y Anderson Hernández, quienes alguna vez fueron sus rivales cuando jugó en la liga venezolana y dominicana respectivamente. "En su momento Quintero siempre
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