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será lento y acompañan con rezos y una alta dosis de paciencia.
Sandro Rojas Carrizo tiene un hermano, dos primos y un sobrino a 700 metros bajo tierra en la mina San José. “Han sido días durísimos. Los primeros 17 fueron terriblemente angustiosos, pero ahora ya estamos un poco más tranquilos por el hecho de saber que están bien. Se están alimentando, les están bajando ropa, zapatos, colchones. Están vivos”, dijo.
Al describir los primeros 17 días después del derrumbe en el interior de la mina, Rojas contó que “fueron angustiosos e impacientes. Era terrible vivir esa experiencia. El hecho de no saber nada, de no ubicarlos… Al principio no había un punto exacto de dónde podían estar. No había un objetivo claro, no había planos. Fue como jugar a un achunte (apuntarle a ciegas) y eso fue traumático. Hubo varios sondajes y no se llegada a ellos”.
“Por lo que se estaba diciendo, lo que se estaba haciendo, por lo que se estaba trabajando, era obvio que se estaba trabajando al como le digo yo, achuntarle. Los sondajes se desviaban. Pero vino gente de CODELCO (Corporación Nacional del Cobre) y ellos revisaron los planos. Le digo que todo ha sido bien transparente desde el primer día”, añadió.
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