Que Onda Magazine
Publicado el 03-11-2011

Los secretos de la green card o tarjeta verde

Los secretos de la green card o tarjeta verde La residencia legal permanente de Estados Unidos

La residencia legal permanente de Estados Unidos también se conoce con el nombre de green card o tarjeta verde. Pero no es de ese color, es blanca y no se parece en nada al documento que fue emitido por el gobierno federal por primera vez hace unos 50 años para identificar a los extranjeros que viven legalmente en el país.

Residencia es el estado migratorio que identifica a los inmigrantes que ingresan y viven indefinidamente en Estados Unidos con el debido permiso o autorización de la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS), dependencia bajo el mando y supervisión del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

La green card no es una visa, es un estado migratorio, un permiso que concede el gobierno de Estados Unidos a un ciudadano extranjero para que viva y trabaje sin ningún tipo de restricciones en el país, de manera indefinida, es decir, sin una fecha de término o de expiración del estatus.

La primera tarjeta de residencia legal fue de color verde y a eso obedece su nombre (green card). Por cuestiones de seguridad también fue azul, rosada, blanca y café claro, con diferentes tipografías hasta llegar a ka versión actual, que posee además un sistema biométrico a prueba de falsificaciones.

Algunas son transitorias

En algunos casos los extranjeros que se ven beneficiados con la Tarjeta Verde reciben un documento transitorio o temporal. Pero al cabo de un tiempo estipulado por el servicio de inmigración se convierten en permanentes, tal el caso de los esposos extranjeros de ciudadanos estadounidenses.

Por lo general, la espera para que un cónyuge extranjero pida la residencia permanente, o mejor dicho le sean retiradas las condiciones temporales de su estatus, es de dos años.

Al término de ese plazo se solicita al servicio de inmigración la green card permanente, trámite que no debería enfrentar dificultades, a menos que el cónyuge haya cometido una falta que le frene el proceso. En ese caso, los expertos recomiendan que, antes de realizar cualquier gestión, primero consulte con un abogado especializado en temas migratorios.

La petición para que el gobierno remueva la condicionalidad la realizan ambos cónyuges por medio del Formulario I-751 que tiene una tarifa de $590 y pueden gestionarla desde 90 días antes de cumplir dos años la residencia condicionada. En el caso que el matrimonio se haya separado o divorciado por causa de violencia doméstica, el extranjero puede hacer el trámite sin la participación del esposo ciudadano, en este caso la persona que cometió el maltrato o abuso y adjuntar las pruebas legales correspondientes.

Si pierde la tarjeta

Si el residente permanente extravía la green card, no pasa nada. Sólo debe solicitar una nueva tarjeta o una copia de su Tarjeta Verde por medio del Formulario I-90 y pagar la cuota asignada por el servicio de inmigración, que asciende a los $450 (incluye la toma de huellas biométricas).

Una vez enviado el formulario le llegará a vuelta de correo un documento confirmando el trámite y una cita a una oficina de USCIS para que le tomen las huellas digitales.

Después que le tomen las huellas, también por correo la USCIS le enviará a su domicilio o dirección anotada en el Formulario I-90 una copia de su tarjeta de residencia permanente.

Privilegios y protecciones

La residencia legal permanente le concede al extranjero vivir de manera permanente e indefinida en el territorio estadounidense, además de laborar en cualquier oficio o actividad dentro del marco de la ley, con excepción de algunos puestos gubernamentales para los cuales la ley exige que sean ciudadanos, tal el caso por ejemplo de policía.

El portador de una residencia permanente está facultado para viajar las veces que desee al exterior y reingresar al país sin una autorización previa, a menos, claro está, que antes o después de abandonar el país cometió un delito por el cual, de acuerdo a lo que se señala en la ley de inmigración, se convirtió en una persona inadmisible.

De ser el caso, lo más probable que al momento de regresar a Estados Unidos el agente del servicio de inmigración que lo atienda en uno de los puertos de entrada le niegue el ingreso y, por este motivo, pueda ser arrestado y colocado en proceso de deportación.

Algunas restricciones

Los residentes permanentes viven indefinidamente en Estados Unidos pero no pueden registrarse como votantes y participar en una elección para elegir autoridades municipales, estatales o federales, incluyendo las presidenciales.

Ese derecho sólo puede ser ejercido por los ciudadanos estadounidenses.

Si bien los residentes pueden viajar con plena libertad al exterior, la permanencia fuera del territorio de Estados Unidos no puede ser mayor de un año, 365 días. Algunos abogados recomiendan que la estadía en el extranjero no pase de los 180 días (seis meses) para evitar el registro de una nueva entrada y, con ello, una rigurosa inspección por parte de las autoridades migratorias.

La permanencia en el extranjero superior al año o 365 días supone el abandono automático de la residencia permanente. Pero si la persona sabe con anticipación que estará fuera más de un año, puede pedir un permiso por medio del Formulario I-131, reentry permit o permiso de reingreso, que tiene una tarifa de $445 e incluye la toma de datos biométricos.

Esta gestión le permite al residente permanecer fuera del país hasta dos años o 24 meses; puede solicitar hasta dos permisos máximo. Un tercer permiso requiere una gestión especial, y justificar y demostrar ante el servicio de inmigración razones de emergencia.

Camino a la ciudadanía

Un residente permanente debe esperar cinco años de estadía continua sin interrupciones para poder pedir la ciudadanía estadounidense. Si no reúne ese requisito porque durante ese período de tiempo permaneció fuera del territorio de Estados Unidos, deberá acumular primero los cinco años estipulados por ley para someter o enviar el Formulario N-400, Solicitud de Naturalización.

En algunos casos ciertos residentes califican para la ciudadanía sin reunir el requisito de los cinco años de permanencia continua, por ejemplo aquellos que laboran para una compañía estadounidense que efectúe la mitad o más de la mitad de sus negocios en el exterior, o los religiosos que por causa de su ministerio permanecen largo tiempo en el extranjero.

Los afectados deben llenar y enviar el Formulario N-470, que tiene una tarifa adicional de $330.

La gestión para la ciudadanía se resuelve en un plazo de entre seis y nueve meses, dependiendo del estado u oficina de distrito de la USCIS en el que se somete la solicitud. Una vez juramentado, el residente permanente se convierte inmediatamente en ciudadano de Estados Unidos.