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Que Onda Magazine
Publicado el 05-25-2006
A 500 años de su muerte,
la vida de Cristóbal Colón
sigue en el misterio
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Pocos personajes históricos están envueltos en tantos misterios
como Cristóbal Colón, el gran explorador al que tradicionalmente
se le atribuye el descubrimiento de América en 1492.
Quinientos años después de su muerte, ocurrida el 20 de
mayo de 1506, historiadores y científicos siguen intentando
aclarar muchos de los hechos más básicos de su vida, incluidos
dónde nació y dónde se encuentra enterrado.
Otro aspecto que sigue asombrando a los expertos es cómo el
hijo de un humilde tejedor adquirió los conocimientos, la ambición
y las herramientas diplomáticas necesarias para emprender
uno de los viajes más atrevidos de la historia.
Considerado durante mucho tiempo un héroe y un visionario,
Colón también tiene una serie de detractores, que lo describen como
un fanático avaro y religioso, responsable en última instancia
de la esclavitud y el genocidio de los indígenas americanos.
El debate se ve impulsado por el hecho de que faltan evidencias
científicas e históricas sólidas sobre determinados aspectos
de la vida del navegante. Pero eso también se debe al secretismo
con que llevó adelante su aventurera vida.
Muchos historiadores coinciden en que Colón nació en algún
momento entre agosto y octubre de 1451 en la ciudad de Génova.
Pero una serie de académicos también cree que pudo haber sido
español, portugués, francés o incluso griego.
Los científicos se encuentran actualmente reuniendo muestras
de ADN de posibles descendientes masculinos en un intento
por establecer por fin su lugar de nacimiento.
Pero mientras poco se sabe de los primeros años de Colón,
los académicos parecen estar de acuerdo en que fue un cartógrafo
autodidacta y que no recibió casi educación formal antes de convertirse
en navegante.
Y, sin embargo, cuando había superado los 30, Colón de alguna
manera se convenció a sí mismo de que podía encontrar una
ruta náutica directa hacia Asia en dirección oeste y comenzó a
buscar apoyo para este emprendimiento.
Muchos de los exploradores de la época no creían que la Tierra
fuera plana. Como Colón mismo, aceptaban que era esférica,
pero no se ponían de acuerdo en el tamaño de la circunferencia.
Tras ser rechazado por la corte en Portugal, cuyos expertos
sospechaban que la ruta sería mucho más larga de lo que estimaba
Colón, acudió a los reyes de España, Fernando e Isabel, y finalmente
los convenció tras años de intensa presión.
Pero, ¿cómo es posible que un modesto navegante de Génova
fuera tomado en serio por los reyes más importantes de Europa
en esos momentos?
El experto italiano Ruggero Marino acaba de publicar un libro
titulado Colón: El último de los templarios.
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