Que Onda Magazine
Publicado el 04-22-2011

Más de 75 muertos en Siria durante manifestaciones

La Casa Blanca, "muy preocupada", insta a cesar la violencia

DAMASCO - Las fuerzas de seguridad sirias mataron el viernes a más de 75 personas al disparar contra manifestaciones hostiles al régimen en varias ciudades de Siria, en una de las jornadas más sangrientas desde el comienzo del movimiento de revuelta, según testigos y militantes.

Además, varias decenas de personas resultaron heridas en estas manifestaciones que reunieron a decenas de miles en todo el país.

El levantamiento el jueves, por parte del presidente Bashar al Asad, del estado de emergencia, vigente desde 1963, no impidió una fuerte movilización: decenas de miles de manifestantes en Homs, 10,000 en Deraa, al menos 5,000 en Qamishli (noreste) y miles en Duma, cerca de Damasco, según esos testigos.

Se trata de las manifestaciones más importantes desde el inicio, el 15 de marzo, del movimiento de contestación sin precedentes contra el régimen de Bashar el Asad, que llegó al poder en el año 2000 tras la muerte de su padre, Hefez el Asad.

Llamado de Washington

La Casa Blanca pidió el viernes poner fin a la violencia en Siria, manifestándose "muy preocupada" por la situación en el país. "Deploramos el uso de la violencia" señaló el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, quien reclamó también al gobierno sirio que cumpla sus "promesas" de reformas.

El gobierno británico y el presidente del parlamento europeo, Jerzy Buzek, coincidieron al calificar de "inaceptables" las muertes de manifestantes.

Francia exigió a las autoridades sirias "renunciar al uso de la violencia contra sus ciudadanos", llevar cabo el programa de reformas y a liberar "a todos los prisioneros de opinión y de todas las personas detenidas" por haber participado en las manifestaciones antigubernamentales.

La organización Amnistía Internacional, según fuentes locales, constató al menos 75 muertos en todo el país, entre ellos dos niños de 7 y 10 años y un anciano de más de 70.

Relato de testigos

Según varios activistas pro Derechos Humanos, al menos 15 personas murieron en la localidad de Ezreh, en la provincia de Deraa (al sur de Damasco) epicentro de la protesta contra el régimen en el poder lanzada el 15 de marzo, precisaron los testigos. Otra persona murió en Hirak, en la misma provincia.

Otras 15 personas murieron en Homs (centro), 30 en las periferia de Damasco, al menos otras 12 en Duma (a 15 km al norte de la capital), Hama (a 210 km al norte de Damasco) y Latakia (a 350 km al noroeste de la capital).

El militante de los derechos humanos, Nauar Al Omar, aseguró a la AFP que la fuerza pública abrió fuego en Homs "para dispersar tres grupos de manifestantes que se dirigían desde varios barrios hacia la plaza central, para reunirse en ella".

Sin embargo, según la agencia oficial Sana, sólo hubo "ocho muertos y 20 heridos, entre ellos miembros de las fuerzas de seguridad, en un ataque de grupos criminales en Ezreh" y "dos policías muertos y 11 heridos en Homs y Damasco por grupos de bandas armadas".

Según esta versión oficial, las fuerzas del orden intervinieron con gases lacrimógenos y cañones de agua para evitar enfrentamientos "entre manifestantes y ciudadanos".

Niños y adultos

Entre los muertos estaba un anciano de 70 años y dos niños de entre 7 y 10 años, añadió la organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI). En el poblado meridional de Izraa, un hombre cargaba el cuerpo de un niño, cuya cabeza estaba cubierta de sangre que manaba de una herida, mientras otro chico lloraba y gritaba: "¡mi hermano!"

Imágenes del lugar fueron publicadas en la página principal del movimiento de protesta en Facebook.

En otros poblados los manifestantes debieron huir de las balas de francotiradores. Luego, sacaron varios cadáveres a la calle, donde los dejaron. Imágenes tomadas con teléfonos móviles mostraban los cuerpos alineados en el piso, ante algunos inmuebles.

Munición de guerra

Las fuerzas de seguridad sirias dispararon balas de verdad y granadas de gas lacrimógeno contra los participantes de las manifestaciones escenificadas en diversas partes del país.

Las protestas, incesantes durante un mes, muestran la incapacidad del presidente Bashar Assad para suprimir las movilizaciones, sea con represión o promesas de reformas en el país.

El movimiento de protesta se ha constituido en el desafío más serio contra el régimen del presidente autócrata.

Los manifestantes inundaron las calles al término de las oraciones musulmanas de los viernes en al menos nueve regiones importantes de Siria.

Viernes de Sangre

Unas 10,000 personas se manifestaron en favor de la libertad el viernes en Banias, en el noreste de Siria, indicó un dignatario religioso de la ciudad contactado telefónicamente.

Los manifestantes, entre los que había árabes, kurdos y cristianos siriacos, empezaron a manifestarse delante de la mezquita Qasmo, agitando banderas sirias.

Algunos llevaban una banderola en la que se leía: "árabes, siriacos y kurdos contra la corrupción".

Otros gritaron en lengua kurda "libertad, fraternidad", indicó un testigo.

El presidente sirio promulgó el jueves el decreto de levantamiento del estado de emergencia, en vigor desde 1963. Los opositores consideraron la medida insuficiente y mantuvieron sus llamamientos a manifestarse en todo el país este viernes.