Que Onda Magazine
Publicado el 04-22-2011

EU ofrece trámite acelerado de ciudadanía a militares

Los indocumentados no califican para este beneficio migratorio

FORT JACKSON, Carolina del Sur - Las fuerzas armadas siempre han sido un vehículo para obtener la ciudadanía en Estados Unidos. Y ahora más que nunca.

El Ejército y la Armada, que necesitan elementos políglotas en tiempos de guerra, están ofreciendo trámites de naturalización acelerados, que permiten al recluta obtener la ciudadanía cuando todavía no han completado la instrucción básica.

Esto implica la anulación de la norma que impide a los reclutas recibir visitas durante el período de instrucción, para que las autoridades del servicio de inmigración puedan hablar con los solicitantes.

Los militares dicen que facilitar estos trámites durante el período de instrucción evita que los soldados tengan que distraerse cuando sean enviados en misiones al exterior, a menudo lejos de embajadas y consulados.

Indocumentados no califican

Enrolarse en las fuerzas armadas no ayuda a regularizar su situación a los indocumentados. Las autoridades destacan que solo son admitidas personas con residencia legal y que la ciudadanía puede ser revocada si no completan cinco años de servicios honrosos.

"Cuando se disolvió la Unión Soviética decidí que debía venir a Estados Unidos", expresó Rima Rusnac, una moldava de 33 años, poco después de obtener la ciudadanía. "En Estados Unidos puedo desarrollar al máximo mi potencial y ser libre".

Rusnac, quien terminó el ciclo básico universitario en las carreras de inglés y alemán, recibió instrucción en Fort Jackson y se disponía a tomar cursos para trabajar en unidades médicas en zonas de combate en Fort Sam Houston, en Texas. Hay mucha demanda de personal médico a raíz de las intervenciones militares en Afganistán e Irak.

De todo el mundo

A su lado festejaban su ciudadanía personas oriundas de Irán, Haití, Australia y Bangladesh, que al día siguiente completarían el curso básico de diez semanas de instrucción.

"Tan solo en febrero recibimos más de 200 solicitudes de nacionalización", expresó Karen Dalziel, del departamento de naturalización de Seguridad Interior, que es el funcionario que le toma juramento a los soldados.

Dalziel dice que le toma juramento a entre 30 y 50 soldados por semana.

Los trámites de naturalización de los reclutas se aceleraron a partir de los ataques del 11 de septiembre del 2001. Hasta entonces, los miembros de los servicios militares tenían que servir un año antes de iniciar un proceso que podía resultar largo.

A los soldados movilizados al exterior les puede resultar difícil tener acceso a funcionarios del servicio de inmigración. Por ello el Ejército decidió abrirles las puertas de sus cinco centros de instrucción básica en el 2009, en tanto que la Armada comenzó a recibir personal de inmigración en su único centro de instrucción básica en Chicago el año pasado.

Los naturalizados en 2010

Unos 1,000 soldados y marinos completaron el trámite de naturalización en centros de instrucción en el año fiscal del 2010, que terminó el 30 de septiembre. Unos 660 lo hicieron en los primeros seis meses del año fiscal en curso, de acuerdo con Chris Rhatigan, portavoz del Servicio de Ciudadanía e Inmigración en Washington.

Para las fuerzas armadas es vital contar con personal de otros países, según funcionarios del gobierno y militares, por su dominio de otros idiomas y su educación.

Un documento del Ejército que obtuvo la AP dice que esa fuerza y el servicio de inmigración están cooperando "para acelerar el proceso de naturalización de soldados que no son ciudadanos".

Tener soldados que son ciudadanos es importante porque a menudo la ciudadanía es un requisito para tener acceso a ciertos sitios.

Cambios en el reglamento

El cambio en la política que prohibía a los reclutas recibir visitas durante su instrucción permite que funcionarios del servicio de inmigración ayuden a los soldados a completar en poco tiempo un proceso bastante complejo.

"Les tomamos las huellas digitales, sus fotos. Los entrevistamos, revisamos su solicitud y vemos si satisfacen los requisitos. Y deben tomar un examen de historia", declaró Dalziel.

El teniente coronel Brian Hernández, a cargo de unos 1,100 reclutas en Fort Jackson durante los períodos de instrucción, dice que en cada grupo que dirigió en los últimos 18 meses había de 40 a 60 reclutas que solicitaron la ciudadanía.

Hernández, quien es hijo de un inmigrante argentino, habla español y portugués. Dice que fue enviado por dos años a Sudamérica como representante del Ejército de Estados Unidos y que cree que es importante que los militares tengan soldados de distintas culturas.

"Vamos a sitios con los que no hemos tenido muchas relaciones históricas. No conocemos el idioma. Por ello necesitamos llevar gente especial", expresó. Agregó que es fundamental tener más gente que hable árabe y otras lenguas del Medio Oriente.

Abanico de lenguajes

Hernández dijo que tuvo a su cargo soldados del Medio Oriente, África y Latinoamérica que solicitaron la ciudadanía. "Los hay de todos los rincones del mundo", sostuvo.

Señala que sabe de traductores contratados por el Ejército en Irak y Afganistán que vinieron a Estados Unidos, se enrolaron en las fuerzas armadas "y ahora vuelven no solo como soldados estadounidenses, sino como ciudadanos. Eso es asombroso".

Los reclutas deben estudiar para sus exámenes del servicio de inmigración cuando puedan, sin que esto afecte sus obligaciones durante el período de instrucción. En ese período las jornadas son de 12 a 16 horas, que incluyen ejercicios físicos y clases en aulas. Si no pasan los exámenes, pueden tomarlos de nuevo durante la instrucción avanzada.

Lawrence Korb, quien dirigió la sección de personal y logística del Departamento de Defensa durante el gobierno de Ronald Reagan, dice que en las fuerzas armadas hay una renovación constante de personal y cuesta conseguir gente capacitada.

"A las fuerzas armadas les encanta tener esta gente porque les resulta muy difícil conseguir personal calificado", manifestó Korb, quien trabaja hoy para el Center for American Progress de Washington.

"Trata de hacer algo en las embajada de Bagdad o de Kabul. Es una pesadilla", manifestó. "Esto es algo lógico".