Que Onda Magazine
Publicado el 08-06-2011

Obispos católicos piden respaldo para indocumentados

Vuelven a pedir al Congreso que debata y apruebe una reforma migratoria justa

LANSING, Michigan - Siete obispos católicos de Michigan pidieron más respaldo para inmigrantes que están indocumentados en Estados Unidos, en un documento enviado a feligreses y funcionarios electos en todo el estado, reportó The Associated Press.

Los prelados dijeron en la carta publicada el miércoles que "es injusto y erróneo" culpar a esos inmigrantes por los problemas que pueden ser atribuidos más acertadamente a una "fallida política federal" del sistema migratorio.

Los obispos pidieron a los legisladores del estado de Michigan que rechacen iniciativas de ley en el estado que amenacen la dignidad de los inmigrantes y dividan a sus familias, en referencia a polémicas leyes como la SB1070 de Arizona y la HB 56 de Alabama, que criminalizaron la estadía indocumentada, un acto que en el resto de los estados sigue siendo una falta de carácter civil no criminal.

También exhortaron a los legisladores destinados en Washington que apoyen y promuevan proyectos de ley federales como la reforma migratoria comprensiva, que incluya una vía para la legalización de millones de indocumentados.

La declaración está firmada por el arzobispo de Detroit, Allen Vigneron, y los obispos Bernard Hebda, de Gaylord, Walter Hurley, de Grand Rapids; Paul Bradley, de Kalamazoo; Earl Boyea, de Lansing; Alexander Sample, de Marquettem, y Joseph Cistone, de Saginaw.

Casi una década

Desde comienzos de 2002 la Iglesia católica estadounidense viene presionando al gobierno federal y al Congreso para que se apruebe una reforma migratoria amplia que saque de las sombras a los millones de inmigrantes sin papeles que viven en el país, la mayoría de ellos latinoamericanos.

Los Obispos claman por una “reforma profunda y humanitaria” de la ley de inmigración y un trato digno para los inmigrantes.

John Wester, obispo de Salt Lake City y presidente del Comité sobre Migración de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, dijo señaló en junio que la Iglesia Católica busca “formar una respuesta pastoral y multinacional a las personas forzadas a migrar por la violencia o por las dificultades económicas”.

“En el debate en Estados Unidos sobre la inmigración a menudo se pierde de vista que esto es un fenómeno global y no reconocemos las razones económicas o políticas que empujan a la gente a migrar”, añadió.

Asunto "politizado"

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) señaló que en la última década ha gestionado en favor de una reforma de las leyes de inmigración, pero el asunto se ha politizado cada vez más, lo cual dificulta la discusión.

“Esto no es solo un problema político, es un asunto moral y humano, y nuestro papel es ayudar en la conversación”, añade.

El Obispo de Salt Lake City, John Wester, comenzó que leyes como las de Arizona, que convierte en un crimen la presencia de inmigrantes indocumentados, “ha tenido al menos un efecto positivo: Ha llamado la atención sobre la necesidad, urgente, de que el Gobierno Federal actúe de una vez por todas en cuanto a la inmigración”.

La Iglesia Católica participa, junto con iglesias de otras denominaciones, participará entre el 18 de septiembre y el 9 de octubre en una campaña nacional a favor del Dream Act, proyecto de ley que forma parte de la reforma migratoria y que de ser aprobado daría residencia a miles de jóvenes indocumentados que ingresaron siendo niños a Estados Unidos.

Falta de acuerdo

El Dream Act, presentado por primera vez en el Congreso en 2001, cuenta con el respaldo de decenas de organizaciones nacionales que defienden los derechos de los derechos de los inmigrantes, los demócratas y la Casa Blanca, pero necesita el apoyo republicano para ser aprobado en ambas cámaras del legislativo.

Sin embargo la posición se niega a aprobarlo y argumenta que se trata de una amnistía.

El representante Lamar Smith (republicano de Texas), quien preside el Comité Judicial de la Cámara, dijo en una carta publicada por el periódico USA Today que el Dream Act impediría a los estadounidenses desempleados conseguir puestos de trabajo "ya que millones de inmigrantes indocumentados serían elegibles para trabajar en Estados Unidos".

"El Dream Act también es una invitación abierta al fraude", agregó Smith. "Muchos inmigrantes ilegales de manera fraudulenta dirán que vinieron a Estados Unidos siendo niños", y con ello serían legalizados unos 2 millones de indocumentados, agregó.

Recientemente Smith presentó al Congreso una propuesta para volver obligatoria la herramienta federal E-Verify que, según su plan, permitiría identificar rápidamente a aquellos empleados que laboran ilegalmente en Estados Unidos protege los puestos de trabajo para los trabajadores legales.

Presión con rezos

La Campaña a favor del Dream Act es coordinada por la Coalición Interreligiosa de Inmigración e invitó a jóvenes en todo el país para que asistan a los oficios de adoración entre el 18 de septiembre al 9 de octubre "para compartir sus historias”.

Además de iglesias, el Dream Act es respaldado por empresarios, sindicatos, abogados, la Casa Blanca y decenas de organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes en todo el país.

El Congreso no ha dado a conocer si incluirá el proyecto en la legislatura 2012. Para ser aprobado, necesita 218 votos en la Cámara de Representantes (controlada por republicanos) y 60 (sobre 100) en el Senado, donde los demócratas tienen 51 asientos.